domingo, febrero 10, 2008

CUENTO.........11


Y estaba ahí, frente a él. Estaba el espíritu lunar en su advocación de hombre, de pie, llevando solo en su delgado y fuerte cuerpo, una túnica blanca y luminosa, ceñida a la cintura con un cinto rojo, y el material del que estaba hecho, daba la impresión de que algo circulaba por el; sus cabellos enroscados, su piel amelada con un ligero halo plateado, lo hacía lucir espectral. Era enorme, pero lo que realmente impresionaba eran sus ojos, la profundidad de su mirada y ese color extraño. Ella se sentía intimidada, siempre intimidada por esos ojos que se clavaban como sanguijuelas, extrayéndole la calma por los poros.
Escudriño perfecto el rostro del espíritu. El sabía que lo estudiaba, Gilsa, alejando un poco su nerviosismo, se daba de vez en vez fuerzas para mirar detenidamente su cara; y el sonrió, y su sonrisa se estrello en los ojos de ella, provocando que bajara la mirada. El espíritu era mas calculador de lo que ella creía, el sabía como manejar una mortal con las intenciones de Gilsa, siempre lo había hecho.
Era necesario aquel encuentro, ella necesitaba la ayuda del espíritu para poder regresar a su casa. Hacía años que una tormenta de aire la había arrancado de los brazos de su hogar y aventado a un lugar lejano, y aunque no sufrió gran cosa, añoraba regresar. Gilsa era de una tierra de francos y aunque en realidad la tormenta la atrapó cuando deseaba explorar otros mundos, era su deber regresar, y sabía que solo ese espíritu podía ayudarla.
Durante esos años que añoro el regreso, después de haber acumulado las experiencias que quería en el lugar nuevo, se dedico a ofrecer ofrendas al espíritu lunar para que trajera otra tormenta que la regresara a su hogar. Ahora podía ofrecer la ofrenda de cerca. El espíritu nunca se dejaba mirar a mas de tres metros, y nunca mas de tres segundos a los ojos.
Ella estaba ahí, ahora, frente a el, pero más cerca y eso la puso muy nerviosa. El espíritu avanzo, Gilsa sintió miedo, cada paso de el, le provocaba un terremoto en la columna vertebral, sentía como los nervios subían por sus piernas como rayos y terminaban acelerando su corazón y removiendo sus entrañas. Ella solo miraba los luminosos pies acercándose, aplastando su carne sobre las lapidas azules del templo
El espíritu, se detuvo y ella estaba muy herida por los nervios.
-Me temes-dijo el Espíritu.
-No señor, solo es imponente su presencia-contesto ella, y el se rio.
La risa del espíritu canto leve en los oídos de Gilda y ella disfruto la sensación. Sintió como el suave sonido tocaba sus oídos, como una lengua y se mezclaba con su sangre.
-Aquí esta la ofrenda, le ruego una vez mas me conceda lo que le he pedido durante todos estos años-Gilda extendió los brazos y abrió las manos. Llevaba en ellas una hoja pequeña con la oración y una cajita de oro brillante.
-Trajiste lo que te pedí, muy bien, te has esforzado por conseguir lo que quieres, eso me gusta-El se acerco más
-Me gusta la constancia, todos desfallecen, no cumplen mis deseos, pero tu te has esforzado, has soportado el tiempo y la tristeza. Si es el hada correcta, completare mis alas y te traeré el remolino para ti; podrás regresar a tu hogar.
Gilda trato de elevar sus ojos y mirarlo, pero no pudo, estaba demasiado cerca y temía una reacción desfavorable, el espíritu era extraño y caprichoso, cualquier cosa fuera de orden y quien sabe que podría pasar.

Tomo la caja de las manos de la dama, y la abrió, y salió no una si no dos hadas, y el quedo muy complacido.
-Es tiempo-dijo. Tomo del brazo a la mujer, y la abrazo con su halo. Ella se vio vestida toda de plata, sus manos resplandecían y sintio una paz inmensa en su ser, empezó a sentirse feliz y complacida.
El espíritu la abrazo y ella, solo se dejo llevar, las hadas volaban a su rededor. El pregunto,
-tú me amas verdad.
Gilda no dijo nada, sintió horror. Quizá tanto lo había seguido que al final sintió lo imposible, amor por un ser diferente a ella, por un inmortal; se sintió confundida pero sabía que era verdad.
-Yo, yo no lo se, tal vez sí, ha sido tanto el tiempo y es lo mas cercano a un humano que he visto por aquí, y me dedique tanto a usted que quizá, si lo amo.
-Mírame- y ella vio su rostro. No debió.
-Soy diferente, no debes sentir nada, solo complacer, has fallado en lo mas elemental.
El espíritu tomo una de las hadas, mostro sus dientes afilados y le arranco la cabeza, mordiéndola con desesperación, jalo a Gilda y la beso, cuando aun le escurría la sangre negra del hada por los labios.
Estaba aterrada, cuando le pidió que lo mirara, vio que sus ojos parecían extraños por el sin número de almas desesperadas que estaban atrapadas en ellos; y supo que también ella formaría parte de lo mismo. Sintió como la risa del espíritu que se había mezclado en su sangre, se convertía dentro de ella, en una garra, que expulso el corazón de Gilda desgarrándole el pecho, tronando sus costillas. El espíritu tiro a Gilda en el suelo, y ella lo miro comer su corazón y regurgitarlo, escupiéndolo en el suelo.
-El amor, me hace más fuerte, me rejuvenece, fuiste muy estúpida, algún día aprenderás.

Ella despertó. En su cama, llorando dijo a su hada acompañante.
-Fue malo, yo creí, yo, yo pensé que, yo sentí , yo, él me dijo, el parecía, yo,lo besé.

Y toco sus labios y sangraban, miro al hda y le contesto.
No linda, solo besaste a un espejo roto, fue solo un sueño y besaste lo que deseabas ver, pero el espejo estaba roto.A fuera esta el Moro, esperando para llevarte a casa, vístete y olvida lo que paso.

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Efra dijo...

vive sin drogas